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Pemex, elefante blanco herido de muerte

  • sumario7redes
  • 12 ene
  • 2 Min. de lectura

Darío Celis


LA POLÍTICA DEL gobierno de Donald Trump, para administrar la producción de petróleo de Venezuela, podría convertirse en la puntilla para Pemex y el gobierno del segundo piso de la 4T.

Primero, porque Estados Unidos ya anunció que dispondrá del crudo almacenado o ya cargado en buques que están varados en el país que gobierna Delcy Rodríguez, como resultado del bloqueo anunciado hace algunas semanas y que sumaría entre 30 y 50 millones de barriles.

 Es una cantidad que representa entre 85 y 140 días de exportaciones de la petrolera que dirige Víctor Rodríguez Padilla a la Unión Americana.



Así que es altamente probable que la paraestatal resienta una severa disminución en sus ventas de crudo a nuestro principal socio comercial, tan pronto como en este 2026 que recién inició.

En segundo lugar, porque se estima que la prospectiva de un relanzamiento de la industria petrolera venezolana podría incrementar la producción en ese país hacia 2028.

Pasaría de alrededor de 900 mil barriles diarios, hoy en día, a los tres millones de barriles por día, resultado que afectará de manera permanente la prospectiva de exportación de México, sobre todo, porque no se prevén incrementos sustantivos en el volumen de consumo mundial.


Chevron, que preside Michael Wirth, nunca salió de Venezuela, pese al bloqueo y las expropiaciones de Hugo Chávez; Conoco-Phillips, que comanda Ryan Lance, y Continental Resources, que capitanea Doug Lawler, ya se aprestan a ingresar. Exxon-Mobil, de Darren Woods, dice que no hay condiciones para invertir.

Es cierto que México ya exporta poco, pero que Pemex pierda clientes en el mercado externo necesariamente afectará a sus endebles finanzas y, con ello, se complicaría lograr la meta de producción nacional de 1.8 millones de barriles diarios fijada para el período 2027-2030.

Además, el incremento en la producción en Venezuela podría impactar a la baja los precios del petróleo y abaratar el valor de la gasolina producida en Estados Unidos, pues el crudo venezolano es más barato en su extracción.


Se estima que obtener un barril de petróleo en México cuesta, aproximadamente, entre 35 y 40 dólares, contra apenas nueve dólares del de Venezuela.

Ese alto costo se explica porque nuestro petróleo se encuentra en aguas profundas del Golfo de México, una región compleja para la operación extractiva de Pemex y también para las demás petroleras internacionales.

Así que es altamente probable que el rescate de Pemex, emprendido desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, y retomado con más fuerza por la administración de Claudia Sheinbaum se complique, o de plano se frustre.


Sería suicida para las finanzas públicas del país que las secretarías de Energía de Luz Elena González y de Hacienda de Édgar Amador, tengan que agregar todavía varios miles de millones de dólares de apoyo a la compañía del gobierno, en un contexto económico muy presionado.

Con este escenario, la administración Sheinbaum tiene que replantearse con mucha seriedad y responsabilidad darle, incluso, los apoyos a Pemex que se aprobaron en el paquete económico, pues parece que quedará muy dañado por el affair venezolano.

 
 
 

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