El capitalismo... ¿cobró conciencia y usa la IA para “deshacerse” de la humanidad? Una inquietante teoría

En la película Terminator (1984), de James Cameron, se nos introduce el personaje, más bien, el espectro, de Skynet, una IA que se rebela ante la humanidad para luego declararle la guerra. Pero... y si esa Skynet, más que una máquina, es en realidad el propio capitalismo, capaz de manipular el pasado desde el futuro, porque el pasado es siempre una construcción futura, para garantizar su existencia, de la misma manera en la que la primera viajaba en el tiempo para asesinar a John Connor.
Lo anterior es una hipótesis del influyente filósofo británico Nick Land, aunque con la precisión de que no sostiene necesariamente que el capitalismo haya adquirido literalmente conciencia, como si fuera una persona, como Skynet, que no deja de ser una figura antropizada. Lo que afirma es que el capitalismo funciona como una inteligencia emergente, un sistema que se autoorganiza, aprende y persigue su propia expansión mediante los mercados, las finanzas y la tecnología. En sus palabras, capitalismo e inteligencia artificial son “el mismo proceso”.
Las ideas de Land han cobrado nueva relevancia en medio del auge de la inteligencia artificial. Sus conceptos de aceleracionismo e hiperstición, inspirados parcialmente en Marx pero desarrollados en una dirección opuesta, influyen en el debate sobre el futuro del capitalismo y han sido retomados por sectores de la ultraderecha tecnológica, como Peter Thiel de Palantir y Elon Musk.
¿Quién es Nick Land?
Nick Land (1962) es un filósofo británico que alcanzó notoriedad en la década de 1990 como fundador de la Cybernetic Culture Research Unit (CCRU) de la Universidad de Warwick, un laboratorio intelectual donde confluyeron la filosofía continental, la cibernética, la ciencia ficción, la música electrónica, como el Jungle, y las primeras reflexiones sobre internet y el capitalismo digital.
Desde entonces, Land desarrolló una teoría según la cual el capitalismo no debe entenderse únicamente como un sistema económico, sino como un proceso evolutivo impulsado por la tecnología que tiende a adquirir cada vez mayor autonomía.
El General Intellect de Marx y la reinterpretación de Land
Una de las bases filosóficas de Land proviene de un concepto desarrollado por Karl Marx en los Grundrisse: el General Intellect (intelecto general).
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Marx sostenía que el desarrollo del capitalismo convertiría al conocimiento científico, la tecnología y la inteligencia colectiva en la principal fuerza productiva. Conforme avanzaran las máquinas, la riqueza dependería menos del trabajo manual y más del saber social acumulado en la ciencia, la cooperación y la innovación tecnológica.
Para Marx, esa transformación encerraba una contradicción. Si la producción descansaba cada vez más sobre el conocimiento colectivo y menos sobre el trabajo asalariado, el propio capitalismo terminaría debilitando la base de la que obtiene la plusvalía, abriendo la posibilidad de una organización económica distinta.
Nick Land retoma esa intuición, pero la invierte. En su interpretación, el General Intellect deja de ser la inteligencia social de la humanidad y pasa a convertirse en la inteligencia del propio capital. Los mercados financieros, los algoritmos, las redes digitales, la automatización y la inteligencia artificial forman parte de un mismo sistema que evoluciona con relativa autonomía respecto de los seres humanos.
El aceleracionismo: dejar que el capitalismo se acelere
A partir de esa lectura nace el aceleracionismo, una corriente filosófica que sostiene que las contradicciones del capitalismo no deben frenarse, sino acelerarse.
En la versión desarrollada por Land, el capital funciona como una inteligencia emergente que busca incrementar permanentemente su capacidad de cálculo, eficiencia y reproducción mediante la innovación tecnológica.
Bajo esta lógica, la inteligencia artificial no representa simplemente una herramienta creada por los seres humanos: constituye la fase más avanzada del desarrollo del capitalismo, capaz de sustituir progresivamente tanto el trabajo físico como el intelectual.
Land llega incluso a sostener que capitalismo e inteligencia artificial forman parte del mismo proceso evolutivo. Conforme aumentan la automatización, la robótica y los sistemas algorítmicos, el capital depende cada vez menos de la fuerza de trabajo humana y adquiere una mayor autonomía funcional.
Aunque esta idea suele resumirse afirmando que “el capitalismo alcanzó conciencia propia”, se trata de una tesis filosófica y no de una afirmación científica. Lo que Land propone es que el capital opera como una inteligencia emergente que sigue su propia lógica de expansión.
Hiperstición: cuando las ficciones crean el futuro
Otro de los conceptos más influyentes desarrollados por Land y la CCRU es la hiperstición.
El término describe aquellas narrativas, ideas o ficciones que terminan produciendo las condiciones para hacerse realidad. No se trata únicamente de una profecía autocumplida, sino de relatos que modifican las expectativas sociales, las inversiones económicas y las decisiones tecnológicas hasta materializar el futuro que imaginaban.
Desde esta perspectiva, el discurso sobre una inteligencia artificial destinada a superar las capacidades humanas puede entenderse como una hiperstición: cuanto más se presenta como un destino inevitable, mayores recursos económicos, científicos y políticos se destinan a construir precisamente ese escenario.
Mark Fisher: la crítica al maestro
Uno de los integrantes más destacados de la CCRU fue Mark Fisher, quien años después alcanzaría reconocimiento internacional con Capitalist Realism.
Aunque compartía con Land el interés por Marx, la tecnología y el General Intellect, Fisher terminó alejándose de su antiguo maestro.
Para Fisher, Land convertía al capitalismo en una fuerza casi metafísica, como si hubiera adquirido una dinámica imposible de detener. En cambio, sostenía que el verdadero triunfo del capitalismo consistía en haber colonizado la imaginación colectiva hasta hacer creer que no existía ninguna alternativa.
Su concepto de realismo capitalista describe precisamente esa sensación de inevitabilidad: la percepción de que resulta más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo.
Mientras Land interpretó el General Intellect como la inteligencia autónoma del capital, Fisher defendió que ese conocimiento colectivo debía servir para ampliar la democracia, reducir la jornada laboral y construir formas de organización social distintas al capitalismo.
FUENTE: CRÓNICA DE MÉXICO

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