Ante incertidumbre económica, fortunas mexicanas migran al extranjero
- 2 may
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El crecimiento patrimonial contrasta con el bajo dinamismo del PIB y la caída de la inversión, mientras capitales buscan refugio fuera del país

De acuerdo con datos de UBS, el patrimonio medio por adulto en México ha crecido 150% desde 2008, mientras que en 2025 las principales fortunas empresariales —incluyendo las de Carlos Slim y Germán Larrea— registraron un incremento conjunto de 38%, según Infosel. Este avance contrasta con el desempeño de la economía real, ya que el Producto Interno Bruto (PIB) apenas creció 0.8% al cierre de ese año y registró una contracción de 0.8% en el primer trimestre de 2026.
En paralelo, el flujo de recursos hacia el exterior ha ido en aumento. El Banco de México reportó que los activos de mexicanos fuera del país alcanzaron unos 25 mil millones de dólares en 2025, entre inversión directa y portafolios financieros, reflejando un desplazamiento sostenido del capital.
Este fenómeno coincide con el llamado “Great Wealth Transfer”, proceso global de transferencia de riqueza desde generaciones mayores hacia herederos más jóvenes, quienes muestran mayor inclinación por diversificar inversiones en mercados internacionales y activos de mayor riesgo, como criptomonedas, fondos inmobiliarios y ETFs. En México, donde cerca del 90% de las empresas son familiares, este relevo generacional tiene un impacto directo en las decisiones de inversión.
Firmas como BAI Capital han identificado este cambio y promueven esquemas de inversión en Estados Unidos, particularmente en estados como Texas, Florida y California. Según Juan Carlos Eguiarte, gerente general de la firma en México, las familias buscan certidumbre jurídica, liquidez y protección en el dólar, además de opciones vinculadas a residencia permanente.
“Las familias patrimoniales en América Latina, y México, están tomando decisiones ahora mismo. Están moviendo activos de jurisdicciones inestables hacia mercados con reglas más claras”, señaló
El desplazamiento de capital ocurre en un contexto de debilidad en la inversión interna. La inversión fija bruta (IFB), indicador clave de la capacidad productiva, acumuló 17 meses consecutivos de caídas, con un descenso anual de 2.2% en enero de 2026, según el Inegi.
Aunque México ha mantenido su posición como socio comercial clave de Estados Unidos y la inversión extranjera directa creció 10.8% en 2025, factores como la inseguridad, la falta de infraestructura y la incertidumbre regulatoria han limitado el potencial del nearshoring.
Especialistas advierten que este entorno ha elevado la percepción de riesgo. Gabriela Siller, directora de Análisis Económico en Grupo Financiero Base, señaló que la falta de nuevas entradas de capital refleja “una gran aversión al riesgo sobre la economía mexicana”.
Además, el margen fiscal se ha reducido: se estima que alrededor del 70% de los ingresos tributarios están comprometidos en programas sociales, pensiones y costos financieros de la deuda, lo que restringe la capacidad de maniobra del gasto público.
FUENTE: SONORA-PRERSENTE

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